Harry
Los adultos mayores tal vez recordarán un
pelicula de los años 50s, que se tituló "El mundo, el demonio y la
carne", protagonizada por el actor americano, Harry Belafonte, negro
de origen jamaiquino, famoso por ser el impulsor del ritmo del
calipso.
En ella aparece Harry trabajando en una mina, donde un derrumbe lo deja incomunicado;
después de varios días removiendo peñascos logra salir y llegar a New York,
pero encuentra la ciudad vacía, sin un
alma.
Recorre muchas calles llamando sin hallar respuesta, luego decide buscar
un apartamento donde ubicarse y encuentra una suite a mitad de calle en
Brooklyn, pero no hay energía, entonces baja a la caja de controles, acciona
algunos breakers y la calle se ilumina, NY revive, luces de neón, música,
sirenas, tranvías, ascensores etc. Vigilando las vías solitarias desde el
quinto piso, puede ver a alguien que se esconde tras una cortina del ventanal
del edificio de enfrente, curioseando lo que está pasando con tanto ruido,
entonces va a buscar, pero no encuentra nada, por lo que decide ponerle una
trampa, regresa al apartamento se cambia la ropa de minero y se la coloca a un
maniquí, tras un enorme grito lo lanza al vacío y aparece una chica en el
edificio de enfrente también gritando"
noooo"!
La encuentra y quiere saber qué pasó, y porqué la gente se fue , pero ella no
sabe nada, luego se
enamoran.
En nuestras ciudades las calles también están vacías, no se ven atractivas, las
tiendas y pequeños negocios de barrio están cerrados, los kioskos de revistas y
confites se observan solitarios, únicamente vemos algunos
"rappis" volando en sus motos para hacer la mayor cantidad de
entregas
posible.
Los colombianos hemos comenzado a comprender la razón de quedarnos en casa,
para evitar la proliferación del virus y mientras mantengamos la disciplina más
rápido pasará el
peligro.
En NY se hizo para filmar una película, era una ciudad triste, desde luego
imágenes de montaje, que nos trasladaba a una situación considerada imposible,
era el cine, nosotros nos enfrentamos a una realidad, un diminuto complejo de
glucoproteina del tamaño de la milesima parte del cabello humano, invadió
nuestro entorno, la única salida es el tiempo, porque tiene corta vida, aunque
no es organismo vivo, quedémonos en nuestro refugio, nuestra casa es nuestro
búnker, hagámoslo por nuestros semejantes, nuestras familias y nosotros
mismos.
No reenviemos mensajes que crean pánico, centenares de usuarios están dedicados
a esa actividad delincuencial, la autoridad está vigilante,
Saludos jairoache. Enviado
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