miércoles, 13 de mayo de 2020

Habra un mañana

Cuando el carro, el caballo y las botas no te sirven para ir.                                                           Cuando la carreta, el Aznar y las sandalias no sirven para venir.                            Es el  tiempo de quedarse en casa, porque ella no va a ninguna parte, siempre estará ahí, para refugiarte.                    Desde siempre fue el refugio por antonomasia para la protección de los nuestros .                          Cuando el dinero, no sirva para adquirir, el transporte no te permita viajar, el aire de afuera no se pueda respirar, la puerta no te permita salir, la familia no se pueda visitar y los amigos te puedan contagiar, es tiempo de quedarse en casa.              Esas cosas nuestras que considerábamos propias, y que estaban ahí, sin notarlas, ya no serán más.                   La reunión con los amigos a la cual no asistimos, porque otro día será, el café en la mesita del bar en la esquina, las vitrinas para antojarnos, de lo que no necesitamos, el grito del frutero , que esperamos para el aguacate, la vecina para el saludo con beso mañanero, ya no serán.     No es el confinamiento del presidio, es que la familia recuperó su espacio.   Cuando volvamos a abrir la puerta sin temores, encontraremos un afuera Nuevo.                                           Un exterior que habíamos perdido y nos lo volvieron nuevo, fresco, con el viejo aroma natural de los ancestros.                                       Yo sé que habrá un mañana.                             Mientras no nos encerremos por miedo a la muerte, sino para darle vida al planeta, habrá un mañana.                                La naturaleza, las aves del cielo, los animales de la tierra y del agua, nos lo agradecerán reviviendo todo aquello que llamábamos extinto.  Nuestros hijos, nietos y herederos vivirán la nueva primavera, aquella que falto poco para que matáramos con nuestra soberbia.
Habrá un mañana y comprenderemos que la esperanza, no es un sueño, será el verde amanecer de un eterno florecer.                                       Los bosques de plateados yarumos, la blanca nieve que alfombra en los nevados y la arena de las playas ganaran de nuevo sus espacios, el mar se llenará de vida.                                   Pero ya  no seremos "el rey de la creación", lo será el respeto por todo lo demás.                                   Los invito a reflexionar, sobre el futuro que nos espera, dispuestos a aceptar el cambio, sin resistirnos, disponiendo nuestra voluntad.
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