Abuela ahora que
no estas, cuéntame un cuento; ese cuento tan bonito, que hablaba del amor, de
la familia, los hijos y los viajes.
Me lo quedaste
debiendo, pero hurgare en la memoria y encontrare briznas de la tuya, para
contarlo a tu manera.
Era una historia
de aserradores, arrieros y carpinteros, amigos
de fundar pueblos y quemar pilas
de carbón, en las montañas y al lado de los ríos.
Donde antes hubo
una aldea, construyeron un templo y una plaza con jardín y el hogar, y una
escuela.
Y tu infanta todavía,
ayudaste con tus manitas blancas y tu sonrisa de niña, a tejer la historia de
una familia grande, luchadora y valiente.
Gentes de ruana,
hacha y machete, junto al perro abrieron los caminos, para llegar al cenit con
su bagaje de ilusiones y la esperanza de un porvenir.
Vuela, vuela
paloma blanca, que en el cielo quieren saber tu historia, que es también nuestra
historia.
Saludos
Jairoache. Cali 2015
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