martes, 16 de julio de 2019

Y el café se volvió banco.

Y el café se volvió banco.
Fue en 1954, cuando en los pueblos pequeños de nuestro país, no considerados importantes por no ser capitales y por no contar con políticos influyentes,  aparecieron los avisos dorados  sobre un fondo de madera color café, que anunciaban  la apertura de un banco donde antes  solo existían los depósitos  de compra y venta de café pergamino, como centro de recurso para los pequeños caficultores  regados por la geografía nacional.
Se trataba de algo nuestro, el BANCO CAFETERO,  con sabor  a  vereda fresca, tan familiar como hablar de yucas, plátanos  o arracachas y choclos que continúan formando  parte irremplazable de nuestro diario vivir.
Los parroquianos miraban  el aviso, como  placa familiar, todos éramos cafeteros de alguna manera, la presencia de  nuestra economía agrícola había llegado hasta las mismísimas puertas de nuestra casa  del pueblo.
Yo tuve la fortuna de obtener una plaza, como empleado del Banco Cafetero, no fue fácil a pesar de que me atendieron como rey, pero se trataba de un muchacho campesino, que no sabía absolutamente nada de las labores de oficina.
Recuerdo que a un paisano  cuyabro que apodaban guarapazo Cardona    veterano de  un año  de trabajar en el Banco, le  dije que yo pensaba que no permanecería por mucho tiempo, porque  mi conocimiento de las cosas bancarias se limitaba a saber que allí cambiaban cheques.
no te preocupes” me respondió “ Todos  dejamos el azadón y el machete  un día antes de ingresar al bancoacá lo único que se requiere es honradez, ganas de  aprender  y amor por las cosas del café.
Había al lado del escritorio donde llene mi solicitud de empleo, una maquina inmensa, como no había visto  otra nunca, que  enrollaba  y desenvolvía una hoja amarilla  llena de números , timbraba una campanilla, prendía y apagaba lucecitas, luego se quedaba quietecita hasta que le daban  información sobre otro documento de los cuales había de muchos colores, mas tarde supe que se llamaba inspección de caja.. El ruido  me distrajo y no me permitió concentrarme  en mi solicitud  de empleo, la cual llene de errores, por lo tanto me levante al descuido de la secretaria que me esperaba y trate de salir  sin ser visto, con tan buena suerte que  me pillo la intención de volarme, me llamo me dio una nueva  solicitud y me dijo hágalo despacio, tenemos todo el día. Ella de alguna manera  fue cómplice de  mi vida bancaria.
 Tardé dos días para ser amigo de los del primer piso, todos jugaban en el América, o por lo menos eran amigos de troncolini , parecían hermanos de una familia llamada gallada , me demoré  como un mes para  subir las gradas al segundo piso, había un aviso que rezaba” solamente personal autorizado” ,nunca pude saber quien daba las autorizaciones
Me dieron una nota con la dirección de un médico, para que me practicara unos exámenes, me encontró desnutrido, con algo de anemia, pero no me rechazo, fue el segundo cómplice de mi futuro: el doctor  Juan Bautista ,la esposa de él me adivinó el futuro, me dijo “ vas a llegar lejos
Al día siguiente tuve entrevista con el auditor, un señor  de apellido Jaramillo, en la oficina  trabajaban como siete  jaramillos,  pero este era el más bravo, de voz  agria y aguardentosa, con una nariz  muy colorada  como breva madura, lo único que me pregunto fue  que si era paisa, le respondí  “ no, yo soy Londoño” y eso fue suficiente.
El 11 de octubre de 1959, me entregaron un maletín lleno de correspondencia y una bicicleta marcaphill…  las otras letras no se veían, la tarea era  distribuir  el correo de todo los clientes que vivían en una dirección mayor  de calle quince, el último cliente “ Molinos Aliados “ quedaba en la calle 63. Entonces recordé la sentencia” Vas a llegar lejos
Yo no sabía montar en bicicleta, mi única experiencia había sido con un caballito de palo  que me había regalado un tío  cuando tenía cinco años, entonces: “  al trabajo como a la guerra”, me amarré bien lo zapatos  y caminé hasta las  seis de la tarde , con la bicicleta en una mano y el maletín en la otra, pero no terminé la labor, lo que si terminé fue mis zapatos corona.
 De ahí en adelante hubo que rebajarse a Cicodec , más baratos  y con suela de llanta; dos días más tarde me enteré que me  permitían  repartir  en  varias zonas más pequeñas,  un día los del norte , otros del sur y un tercero al centro, así tendría tiempo para aprender chuzografia con dos dedos, absolutamente necesaria para ser banquero.
El Banco Cafetero nació a raíz de la necesidad de crear una institución de crédito que hiciera frente a las carencias de financiación,  que afrontaban los campesinos, los intermediarios y los exportadores del grano, por lo cual, se autorizó a la Federación Nacional de Cafeteros para emitir el capital inicial del Banco, con cargo a los recursos del Fondo Nacional del Café. 
Fue su primer Gerente el Doctor Antonio Alvarez  Restrepo, nacido en Sonsón había sido ministro de Educación, de Hacienda y Fomento y congresista
El Banco Cafetero fue creado  durante el Gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla , con recursos del Fondo Nacional del Café, una especie de  autoimpuesto que los  cafeteros habían aceptado  aportar con el fin de establecer un fondo que les garantizara la compra de la producción, financiar la recolección, el mantenimiento de  los cultivos , vías de comunicación   y exportación del grano.
Sin embargo no fueron pocos los gobiernos que  se apropiaron de estos recursos  propiedad  exclusiva de los cafeteros para  financiar proyectos políticos, lo que  transformó al banco en varias  ocasiones   de Banco privado a entidad oficial y por último a empresa comercial e industrial del estado.
Mientras todo esto ocurría, miles de trabajadores del Banco Cafetero, hacíamos  patria, creciendo el Banco, trabajando sin horarios  y transformándolo  en nuestra universidad particular.
Allí aprendimos las  normas financieras, leyes  y decretos, economía  y sobretodo solidaridad con las gentes del campo.
Llegar al trabajo a las ocho menos quince de la mañana, saludar a cada  uno de los corrillos  que discutían los partidos del domingo y sumergirse en la discusión, mientras sonaban las ocho campanadas, a los clientes se les saludaba por el nombre, se le preguntaba por la familia, se les ofrecía tinto y quedábamos listos para atender el servicio que demandaran.
“Hágame un favor don  jovencito, me llena esta consignacioncita  para meterla a mi cuentica ”cuanta plata  es don Alfredo?,” no tengo idea, me la dieron en la cooperativa  en esta bolsita, cuéntemela , hágame el favor”.
A eso le llamábamos, confianza y ellos  tenían plena fe  de la honestidad de los empleados del Banco Cafetero.
Don Alfredo y este chontaduro que viene  dentro de la bolsa? “ Nooo, ese no me lo consignes, comételo y que ojala los demás no te vean porque me da pena”.
Vos que sabes de Anita? Me contaron que estaba  enfermita! Nooo don Alfredo Anita la de los tintos? Esta mas aliviada que nosotros , lo que esta es embarazada  y va a tener un bebe.” Hummm otro peoncito  que va a terminar de gerente de Banco. Muy bueno, me la saludas cuando la veas.Con mucho gusto don Alfredo, que tenga buen día.
Otros  preguntaban por Esther, una paisana caucana más brava que novilla en ferias, si alguien le caía gordo, le daba tinto con sal, un día Radioviejo me acusó                  de tenerle miedo a la india Esther;Yo realmente sorprendido le dije “ Y es que tu no le tienes miedo??
No era un banco, donde las cajas están separadas por  cuerdas  de color morado formando eses como en funeraria, tampoco había  aquel aviso de “ Tome su turno  y espere a que lo llamen”:
Don Alfredo no era  nunca el numero 7  o el 12 del turno. Siempre era Don Alfredo  al que saludábamos con afecto y yo siempre era “don jovencito porque así me bautizo desde el primer día que me tocó atenderlo.
Había doce cajas y doce cajeros y cada cliente tenía el cajero de su preferencia, aquel que le tenía el ultimo chiste del día mientras le llenaba el cheque de la nomina, o el hijo de  Eduardo que había sido agregado de la finca  y ahora era cajero, que él conocía desde chiquito.
Cosa distinta cuando llegaba el doctor  de la Federación, hombre siempre muy ocupado: “Vé cobráme este cheque por dentro porque estoy de mucho afán, o cobrame este chequecito y me subis la platica a la oficina”. Eran servicios especiales y sin ningún costo adicional, solo con la gratitud  del doctor que en cualquier momento podía ser palanca. Allá en el comité  todos eran doctores, pero muy queridos.
Así pasamos de ser el banquito del Edificio Pedro A López, en la avenida Jiménez  a ser el banco más importante del país y con más representación en el extranjero.
El mayor recurso del banco lo encontró en la buena voluntad de sus empleados, nos volvimos duchos en cuadrar el canje antes de que cerraran el Banco de la Republica, tramitar la ley quinta para refinanciar lo que ya habíamos refinanciado el año pasado, llorar ante el comité de crédito para que no embargaran  al viejito que tenia la finca  en Monteloro. Tolerar el sobregiro de un día para otro, pero todos los días.
Los balances mensuales  siempre se prolongaban  hasta las cuatro o cinco de la mañana, había que encontrar  un descuadre de un centavo, porque donde sobraba un centavo faltaban 999.999 con 99.
Algunas veces el centavo aparecía inmediatamente  después de que llegaban las chuletas o losspaguetis  del Parma que había autorizado  el gerente para que los muchachos  no se quedaran sin cenar.
Recomendar a un amigo para  que le dieran una solicitud de empleo , era de las cosas más difíciles, el recomendante tenía que saber si  el recomendado era casado por lo católico, si comulgaba cumplidamente los primeros viernes, si los padres continuaban casados, si la familia era de buenas costumbres y si  había votado por el candidato conservador, a pesar de eso se nos colaron algunos liberales y uno que otro amanerado , pero como algún día me explico el Doctor Munera “ Jairo es que  los malos de este país nos los tenemos que repartir entre todos  para que haya democracia”.
Si el recomendado lograba  ingresar al Banco, había que cuidarlo hasta que se jubilara, porque la mayoría se jubilaron sardinos,” cuidadito me haces quedar mal acordate  que yo te recomendé”, eso era peor que tener una suegra espía.
Colombia  ha tenido una tradición banquera, tal vez no muy afortunada, pero por lo menos se intento. La  historia mundial bancaria nos enseña que los bancos se originaron en Babilonia en el año 3400 a.C. Se inventaron antes que el dinero. Los primeros bancos operaron en la antigua Mesopotamia, donde los palacios reales y templos ofrecían lugares seguros para guardar granos y otras mercancías.
El primer banco moderno fue fundado en Génova, Italia en el año 1406, su nombre era Banco di San Giorgio. Los primeros bancos aparecieron en la época del renacimiento.(en italiano: Banco o Ufficio di San Giorgio, oficialmenteCasa delle Compere di San Giorgio) 
 En 1847  Florentino González, un economista y político que participó en la conspiración  septembrina  contra Bolívar, al grito de:                                                                                                                 “Si de Bolívar la letra con que empieza
y aquélla con la que acaba le quitamos,
«oliva» de la paz símbolo hallamos.
Esto quiere decir que la cabeza
al tirano y los pies cortar debemos
si es que una paz durable apetecemo
s.”  L.V.T.
Propuso la creación del Banco de La Nueva Granada pero nunca se dio inicio a tal proyecto debido al capital exigido para su creación, diez millones de reales.                              En 1870 no había un solo banco en Colombia. Hasta esa época la Iglesia y los principales comerciantes  ejercieron la actividad de prestamistas. Además, no circulaban billetes de ningún tipo. El circulante estaba compuesto por monedas de oro, plata, níquel y cobre.
En marzo de 1923 llegó una misión presidida por Edwin Kemmerer, conocido como el Money Doctor, la cual fundó el Banco de la Republica.
Según la historia bancaria privada de Colombia casi la totalidad de los bancos fundados  a partir de 1.870 tenían facultad de emisión de billetes, El Banco de Bogotá, el Banco de Barranquilla, Banco de Santander, Banco Central creado por el General Reyes y cada región tenía su banco y su propia moneda en Billetes, cuya parte legal rezaba “el Banco Bolívar de Colombia pagara al portador  veinte centavos “. Parece que el primero de todos fue el Banco Colonial Británico, fundado en Cartagena en 1839 y sobre cuya existencia fugaz no se conoce casi nada. Además  el control se ejercía desde el aspecto moral supervisado por la iglesia católica, que en casos graves podía excomulgar al banco.
Los paisas por su parte fundaron bancos en cada barrio de Medellín, como el Banco de Oriente, el Nuevo Banco de Sonsón, el Banco Mercantil Americano, el Banco Alemán Antioqueño (entidad que se convertiría más adelante en Bancoquia, el Banco Agrícola Hipotecario, La Caja de Ahorros de Medellín y otros más que desconocemos su nombre. En el año de 1931 comienza para la Banca en Antioquia la gran crisis, porque  los clientes  no pagaban sus deudas.
BANCAFÉ, fue creado en virtud de lo dispuesto en el Decreto 2314 del 4 de septiembre de 1953, mediante Acta de Organización de 8 de octubre del mismo año, protocolizada en escritura Pública No. 585 de 5 de marzo de 1954 corrida en la Notaría 5 de Bogotá.. por iniciativa de  Don Manuel Mejia, Gerente de la Federacion de Cafeteros de Colombia, llamado Mister Coffe en el ámbito de negocios de Londres. Gran catador de Tinto y autor  de la siguiente fórmula:                                              el tinto debe ser negro como el carbón, caliente como el infierno, poquito como el amor de la mujeres y amargo como el matrimonio”.

Existen varias leyendas acerca de cómo  se llego a  consumir el café  tostado: Cuentan que, en Abisinia 450 años antes de Cristo, donde un pastor de cabras  llamado Kaédi apacentaba su rebaño observó el extraño comportamiento  de sus cabras cuando comían de las bayas de un arbusto, cortó los frutos y las hojas de un cafeto y las llevó al monje del convento  Chehodet,  para cocerlas, una vez cocinado, el monje probó la bebida y la encontró de un terrible sabor, por lo que arrojó a las llamas los granos que  quedaron sin cocer. Los granos conforme se quemaban despedían un olor agradable, por lo que el monje tuvo la idea de preparar la bebida con estos granos y el brebaje, aunque amargo, tenía un aroma y un sabor agradable y producía, después de beberlo, un efecto tonificante, por lo que los monjes decidieron adoptarlo para mantenerse despiertos durante sus oraciones (  San Café)





Los colombianos, desde niños recibimos  por tradición familiar, las costumbres de los campesinos cafeteros, sembramos, respiramos, tomamos, tostamos, pintamos , compramos , vendemos  y pensamos en café. La cereza  roja  de dos granos  que  convive con nosotros como amante, novia y esposa de todos los días, todas las semanas y todos los años.
El café madura primero en las tierras bajas y poco a poco va madurando en las más altas. De la misma manera avanzan los grupos de trabajadores de finca en finca desde las zonas bajas hasta las más altas, su trabajo es temporal, mientras dura la cosecha y su salario es por producción o al destajo.                                                                       Junto a ellos van las chapoleras,  son las mujeres de la cultura cafetera, las esposas, hijas o compañeras de los recolectores, las que hacen la dura labor  un poco más grata, las primeras en madrugar y las últimas en retirarse, sobre ellas se conoce un millón de historias, desde la cenicienta que terminó siendo la esposa del patrón , hasta la que por amor se perdió entre la multitud de jornaleros, se han escrito cientos de libros y novelas, porque a partir de ellas el café tiene aroma de mujer; nuestro bardo Jorge Robledo Ortiz , les canto en su” Romance de las chapoleras :”

Hacen parte del paisaje
su corpiño de zaraza
su escapulario del Carmen
sus pequeñas alpargatas
Y la copla campesina
que a media voz se desgrana
hace temblar los arrieros
que domina la montaña.

Lleva en sus labios promesas
lleva en sus ojos nostalgias
en sus cabellos la sombra
y la luz en sus pestañas
tiene en su garganta un nido
de cascabeles de plata
que hace pecar por envidia
las cuerdas de las guitarras

Nunca las seis campanadas
 le han sorprendido en la cama
ella es el despertar
que despierta la mañana
para que barra el rocío
que amaneció en la sabana
llanto que lloro la luna
sobre un pañuelo esmeralda 

Y es que cuando quiere quiere
con fuerza de madrugada
sin renunciar horas gratas
ni escatimar las amargas
ella aprendió que en la vida
 solo es grande la montaña
el amor sin egoísmos
y una noche constelada                                                                                                                       tu ignoras chapolerita                                                                                                                       que oculta en tre la montaña                                                                                                        eres símbolo y orgullo                                                                                                                         de esta titánica raza                                                                                                                   que en la mañana somete                                                                                                          al roble a golpes de hacha                                                                                                                              y al corazón por la noche                                                                                                                 rinde a golpes de guitarra                                                                                                                     Sigue gentil chapolera
en guillotina de nácar
decapitando rubíes
para llenar la canasta
mientras viendo tu belleza
se emborracha la mañana
 y duerme la borrachera
en los pliegues de tu falda
 El Banco Cafetero ya no existe, existimos  sus empleados  que como huérfanos  hacemos en recorrido diario de nuestra memoria  de mejores tiempos pasados  cuando el trabajo dignificaba y nos alejaba del vicio.
La tarea diaria de cobrar los sobregiros, representó muchas incomodidades tanto para el  cliente como para el funcionario del Banco.

 Buenos días, me llamo Juan, me podría poner con el director de la oficina bancaria? Hola, Juan, dime: - Te llamaba para comentarte que hice un ingreso de 12.000,000 en la cuenta. Muy bien,  fenomenal. Un saludo

Al día siguiente: -Buenos días, me llamo Juan, me podría poner con el director de la oficina bancaria? Hola, Juan, dime: - Te llamaba para comentarte que hice un ingreso de 12.000 .000 en la cuenta. Muy bien pero ya me llamaste ayer.  Adiós.

Al día siguiente: -Buenos 
 días, me llamo Juan, me podría poner con el director de la oficina bancaria? Hola, Juan, dime: - Te llamaba para comentarte que hice un ingreso de 12.000 .000 en la cuenta. Juan, ya me llamaste ayer y anteayer para decirme lo mismo.

Juan le contesta: Acaso cuando yo estaba en sobregiro no me llamabas todos los días?


  SEAMOS   AMIGOS   TOMEMONOS  UN  TINTO
Jairoache  Cali Julio 26 de 2012

El 12 de Octubre del 2006, desapareció el Banco Cafetero, al presidente Uribe le estorbaba  que hubiese una entidad de crédito que tuviese por  objetivo  ayudar  a los cafeteros, Entonces se invento la excusa de que la carga pensional de Bancafe  podía quebrar al Banco y al estado, lo saco a remate con una base de  1.1. Billones de pesos, ya que no se consideraba atractivo  comprar un banco con semejante  carga  a futuro, porque aun quedaban por pensionar varios miles de trabajadores.
La Historia le dio una cachetada, El grupo Bolívar, ofreció pagar el doble por Bancafe. Vendido por la suma de 2.2 billones de pesos, los empleados del Banco Cafetero habíamos creado a base de trabajo, honestidad  y sacrificio un potosí  que Davivienda supo valorar en toda su estructura.


Un saludo a la familia cafetera de Colombia, campesinos, productores, comerciantes, exempleados y queridos viejitos pensionados.

Jairoache 2014

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