martes, 16 de julio de 2019

La Vieja del Rio


Guaicamaraqorí . Despertó a la madrugada con el trino de los pájaros y el ronroneo del puma ,se levanto temprano y fue a pasar revista a  las chabolas de  los hijos, a los hijos de los hijos, y a los hijos de esos , sin olvidar los bohíos que servían de sala-cuna a los  bebes  últimos miembros de su generación, enderezó  su caminar  hacia el rio, su choza quedaba bien alto de las aguas cristalinas  y de la playa de blancas arenas. El camino muy pendiente y resbaloso, lo habían  excavado en la pendiente , formando escalinatas de  troncos de árboles cortados a la medida y entre tronco y tronco un pequeño plano de tierra pisada.
No había asidero donde apoyarse, sin embargo la anciana con  más de cien años  ( 5200 lunas) se desplazaba con agilidad propia de un joven guerrero, admiró el paisaje tan familiar, del otro lado de la colina  y mas allá de los cerros  se observa el gran rio que los ancestros llaman Coca, el que anega  la sabana en el invierno y  en el estío  yerma matorrales, praderas  y cañaverales .
Viene  al rio con la intención de lavar su ropa, tarea que hace todos los días a la misma hora, siempre lo hace sola, le disgusta que la vean desnuda.
Su ropa es de oro, y la brilla restregándola con las blancas arenas del rio. Una balaca   de filigrana flexible con repujados  en forma de estrellas, coronada por una pluma también de oro, para sostener  el larguísimo cabello  de colores  blanco, gris y plata que le llega hasta la punta de la nalga, entreverado con trenzas y pelos sueltos, los zarcillos  son dos ruedas de oro en forma de media luna de un tamaño estrambótico. Un juego de brazaletes, que cubre los brazos  desde las muñecas  hasta los sobacos dejando ver  algunos pelos, un collar de siete vueltas  formado por canutillos dorados  y cuentas verdes cubre los flácidos pechos  y las rugas del abdomen, La falda formada por dos triángulos de oro batido. delgada  y muy flexible le ciñe en rededor de la cintura cubriéndola hasta abajo del vientre, no permitiendo  que  se vean  las tristezas.


El rio es el hábitat de muchos animales, que  no demuestran temor por la presencia de la anciana: zorros, el puma,  la mirla patiamarilla, cusumbos, pavas, osos de anteojos, tapires, tigrillos, guaguas, Pájaros barranqueros, gavilán negro, garrapatero, guatín, mono aullador, colibríes, comadrejas, ardillas, perro de monte, venado, águila, martejas, murciélagos y loras pescan su alimento en el rio porque además de peces; frutas , granos, semillas y flores comestibles enriquecen la corriente.
La caza  entre animales es mas fácil en el agua que en el monte, por lo escarpado del terreno sin embargo allí florecen    las orquídeas, musgos, líquenes, sietecueros, palma de cera, trompeto, encenillo, laurel, tuno, guadua, camargo, cedro rosado, velitas, cedrillo de altura, manos de oso, begonias silvestres, anturio negro, frailejones, bambúes de páramo, canelo, yarumo blanco, drago, palmiche, cordoncillo, curador, bejucos, otobo, molinillo, cardoncillo, mediacara, laurel amargo, azuceno, escobo, aguacatillo, barcino, cinco-dedos, medio comino, saca ojo, roble, pino romerón, flor de mayo y cerezos, entre otros.
La convivencia entre hombres, mujeres y niños con la naturaleza es perfecta, los unos se sirven de los otros sin causar daño y el entorno idílico ayuda a contribuir con la realidad de un paraíso utópíco.
Guaicaramaqorí, no es la reina, ella es solamente el doble de la reina madre, bajo su techo vivió en su juventud, ayudando en los quehaceres  propios  en la barraca grande , llamada choza de los hombres. Cuando la reina madre murió, ya Guaicaramaqorí ( mujer dorada) era de edad avanzada, y la vistieron con la ropa de la madre reina, porque la tribu necesita  mantener viva  la figura de su ancestro más viejo , Fungía  como reina sin serlo, sobre todo  con los más jóvenes a quienes contaba las historias de los antepasados manteniendo viva  su propia cultura.
Lorenzo de Aldana ,gobernador de Popayán, organizó una expedición bordeando el Rio  Cauca ( Coca), de lado oriente  estaría Miguel  López Muñoz  ( o, Miguel Muñoz) con cien hombres  algunos a caballo , la mayoría de a pie  año 1539, por la margen occidental partió Jorge Robledo , también con cien hombres y unos pocos caballos.
Miguel López Muñoz enfrento con los indígenas sindaguas, pubenses, chisquíes, piaguas y otros. Siguieron  por la ribera oriental  del río Cauca, hasta llegar  a un río afluente del Coca , de aguas cristalinas  en donde los españoles encontraron a una vieja de más de cien años, lavando sus ropas, .tan llenas de oro fino, que parecía que quería suplir con la hermosura de aquel metal lo que sus años le había quitado.  Tenía zarcillos, brazaletes, collares y una faja de oro batido, delgada y flexible, que le ceñía alrededor de la cintura, cubriéndola hasta abajo del vientre.
El Capitán Miguel Muñoz le quitó a la vieja todo el peso que llevaba con las joyas de oro, dejándola totalmente desnuda.  Eran muchos dijes que sobre sí portaba la anciana, que, pesados, dieron ochocientos castellanos. ( 800 x 4.6 Gramos ) De allí los españoles llamaron río de la Vieja al bello río en cuya margen está situada la ciudad de Cartago.  La abundancia de joyas hizo  pensar a los españoles que la vieja indígena era sin duda una cacica de un lugar cercano.
Acordaron dejarla libre, con el fin de seguirla de cerca hasta el poblado de la tribu. Pero les fue imposible alcanzarla escalando las gradas de la montaña y se les perdió en la espesura de la selva.
Buscando el poblado más cercano, donde suponían se hallaba  la india, se encontraron con la sorpresa  de que eran demasiados pueblos y todos muy guerreros y peligrosos. Prácticamente juntos en un lugar no muy extenso. Habitaban, los siguientes  pueblos de indios: Tanipa, Lasegue, Noguo, Co, Pormaga, Pegoyago, Taguambí, Tuscunda, Sautoma, Utanquea, Pindaña, Quíndo, Yamba, Sosaquibi, Pión, Cosota, Tarita, Crabamuy, Chimbati, Sasacua, Andio, Gorrones, Tamansi,Coinza, Tocaromisi, Perambosa, Permasí, Imato, Zango, Sasapa, Junilloy  e Ipatán.

                                                 Elegias de grandes hombres
                                                      ( Juan de Castellanos)
A la parte caminan del oriente
donde su voluntad los aconseja,
y el Capitán Miguel Muñoz con gente
al Río que llamaron de La Vieja.
Por una con quien dieron de repente
Llena de espesas rugas la pelleja,
Pero con tantas joyas su persona.
Como si fuero moza fanfarrona.
No porque la pintó natura fea,
Mas el tiempo troncó formas primeras,
Y ansi suplía lo que ser desea
Con brazaletes, collares y orejeras;
Cinta  de oro batido la rodea
El vientre, los ijares y caderas,
Las cuales joyas en ajenas manos
Pesaron ochocientos castellanos.
Luego Miguel Muñoz la desembarga
Debajo de clemente mansedumbre,
Con lastima de ver edad tan larga.
Traer a cuestas tanta pesadumbre:
mas él no rehusó llevar la carga
ni de subir con  ella por la cumbre.
Y ansi volvió con muestra placentera
Volvieron otra vez a los gorrones
Donde el deseo de poblar los llama
 Mas es sus extendidas poblaciones 
 Continuaron Peregrinaciones
Pasaron por Encerma y por Cartama
No sin grandes contrastes de guerreros
Pantanos ciénagas y atascaderos  



Ciento ciencuentra y tres quebradas y ríos pequeños forman con su afluencia el Rio de la Vieja, la mayoría de ellos se desprenden del paramo del Quindio lo otros son aporte  de las tierras quebradas que se conocieron como los planes del Quindio. Adopta su nombre  en las llanuras de Maraveles,donde se supone el cacique calarca escondió sus tesoros , antes se llama Rio Quindio, que recibió  las aguas de Quebradas. Cárdenas, La Peligrosa, La Honda, San Pacho, El Bosque, Santa Rita, Boquía, La Víbora, La Florida, El Cusumbo, El Águila, Chagualá, El Castillo, La Pradera, El Pescador y La Bella. Y se une al Rio Verde que ya conduce las agua de Río Verde: Quebradas El Congal, El Congo, La Esmeralda, El Cedral, San Juan, El Edén, La Primavera, Las Pavas, El Jardín, La Española, El Roble, La Siberia, La Concha, Sardinero, La Mina y Paraguay. para formar  el rio La Vieja.
El permanente saqueo y arrebato por parte de los conquistadores españoles, puso en alerta  a los pueblos quimbayas  y pijaos, la lucha desigual de un ejercito armado con toda la tecnología del momento contra las casi inofensivas flechas de los indios, destapo la imaginación y la malicia para enfrentar a los ladrones  que llegaban con sacerdote y cruz  como estandarte.
Venimos en nombre de Dios  y del rey de España a enseñar la doctrina cristiana, la del amor  y la misericordia a cambio nos llevaremos todo el oro que posean los nuevos cristianos.
Los  pueblos indígenas recurrieron a su malicia e imaginación, se armaron mejor, usando dardos que lanzaban con tiraderas y estólicas  se protegían con escudos hechos de pelo humano y procedieron a enterrar sus tesoros  en cavernas  sofisticadas  que  elaboraban  con mas salidas que entradas para engañar a los guaqueros y  saqueadores.
 “ escuadrones bien provistos  de sus comunes armas, macanas, dardos, hondas , tiraderas y otras del mismo pelaje, con encrespados penachos de bellas plumas de guacamayas y papagayos, enfundados muchos de ellos en anchas cintas de fino oro engastadas a trecho lúcidas esmeraldas, brzaletes y corales de finas cuentas con canutillos de oro a trechos con que se diferenciaban de los  demás de la nobleza que juntos  a bulto era agradable
Juan  de castellanos. Elegias de varones ilustres de las indias.
Precisamente en Maravelez, el precioso valle donde  el rio adopta su nombre, existió una laguna  a la cual era casi imposible llegar por la cantidad de trampas naturales, como pantanos, arbustos venenosos, serpientes y fieras además de una floresta supremamente tupida y difícil de descifrar, con profundas cavernas inundadas, el cacique Regulo  Calarca,



Jefe  guerrero de los indios Pijaos y Quimbayas, escondió allí su tesoro.
Cuenta la leyenda: ”La fama de valiente se había confundido ya con el nombre del cacique calarca, no conocía el reposo y se aseguraba que en las noches losmacechaba un desasosiego  que le hacia bailar los pies como a las guaguas. Como a las dantas , como a los venados que recorrían las estribaciones de la cordillera.
Guerreaba  de continuo con los vecinos, sometiendo a otros nativos que lo amaban  y lo temian al mismo tiempo.
Iba a las batallas  desnudo con el rostro pintado con achiote y cruzado el pecho con líneas negra; en la cintura, un pequeño cordel, sostenía el canuto de oro en donde protegía su racimo central. En la cabeza  lucia una corona de plumas  escogidas de las colas de las guacamayas, pespuenteadas  con esmeraldas  de gran luminosidad que al reflejo del sol parecía que caminaban.
Las mujeres lo amaban y los hombres lo adoraban. Era fuerte, altivo, tierno y tenaz.
En su bohío guardaba junto a su lanza afilada, rollos de tabaco que fumaba por las noches para espantar los zancudos  que se arremolinaban en el zaguán  de la choza sostenida por maders olorosas, para entretener las ideas y adormecer el tiempo.
De movimientos felinos, Calarca  recordaba a sus antepasados pijaos  en la brillantez de sus ojos, en la nariz recia, algo curva, en el gesto voluntarioso que le sombreaba  los labios carnosos y en decisión  firma de no someterse  a ningún forastero.
(Dosmil tres lunas  Flor Romero)   Paris 1977.


"...en Peñas-blancas" vieron las tribus del guerrero indiano la silueta feraz por arrebol teñida y con la guerra alucinando, mirando en el confín contrarias brechas, templar el arco y ensayar sus flechas en el rojizo piélago del sol (...) Tenía el cacique la mirada firme, sombreada por negrísimas pestañas largos los brazos cual nudosas cañas, la tez morena y la expresión jovial: una piel de león su pampanilla, tatuajes en el pecho que el sol quema, plumas de guacamaya por diadema y del guerrero la expresión marcial."12
Guaicamaraqori, a mitad de la loma perseguida de cerca por  Miguel López muñoz y sus hombres, abandono la escalinata y se interno entre la maleza, así que fueron los propios españoles los que informaron sobre la desaparición de la anciana, manifestando  que había abandonado las prendas cuando vio cerca al grupo de conquistadores,
Los indígenas no creyeron la historia y rápidamente reunieron miles de hombres para buscar a Guaicamaraqori, lo que asusto a los hombres de Miguel López que  decidieron regresar a Buga, a la tierra de los gorrones, indios más pacíficos que los Quimbayas y los Pijaos y que además no eran caníbales, lo que le daba cierta tranquilidad  al capitán
La anciana  regreso mas tarde a la tribu y narro la verdad de los hechos, invitando a los pueblos a  defenderse  y expulsar a los españoles de su territorio.
Pronto la noticia llego a idos de Regulo Calarcá, que prometió buscarlo  para recuperar las prendas y castigar al ladrón.
 La Comisión Corográfica de Agustín Codazzi, que hizo una expedición por la Cordillera Central, por Antioquia, por el cañón del Cauca y por el Quindío para redactar su «Geografía Física y Política de las Provincias de la Nueva Granada» dice que la ciudad de Buga sufrió un retardo en su fundación a causa del cacique Régulo Calarcá «hombre extraordinario por su valor y destreza en el manejo de las armas”
Guaicamaraqori fue la primera victima Quimbaya  de los españoles y también fue la primera en declarar la guerra a los intrusos, los pueblos la escucharon y desde ese dia se inicio una guerra  que las huestes españoles demoraron cuarenta años para vencer, a pesar de la diferencia de armas  y estructura militar de los europeos
Se ha indicado que el comienzo de la rebelión fue consecuencia de las crueldades cometidas por el capitán teniente de Cartago. En aquel año se rebelaron los paéz en el Valle del Magdalena, los sutagaos en el sur y los indios de la provincia de Vélez al norte; en el Valle del Cauca se alzaron los gorrones y los bugas y se dio la mencionada alianza entre los quimbayas, panches y carrapas. Sobrevino igualmente un ataque general de los pijaos y los panches, y todos los indios de Ibagué, Mariquita y Cartago se aliaron para la agresión. Entonces se produjo la destrucción de la primera población, Buga, que había sido fundada bajo el nombre de «Jerez de la Frontera».                                                    
En 1550, once años después del descubrimiento  del rio de la vieja, él oidor de la Real Audiencia Francisco Briceño, habría de iniciar juicio de residencia contra el capitán Miguel Muñoz, regidor en la provincia de Cartago y a quien se atribuía la comisión de las atrocidades que dieron origen a las hostilidades de 1542. El capitán se defendió acusando a los Quimbayas de Antropofagos y Enemigos de la religión cristiana. «El Oidor Briceño, abrumado por la contundencia de las pruebas, impuso a Muñoz la pena de servir tres años en las galeras «a remo» en España, el destierro perpetuo de las Indias, la privación del derecho a ejercer servicios públicos y la pérdida de las encomiendas en favor de la Corona; a más de una multa de 5.000 Castellanos a favor del real erario,
Miguel Muñoz fue muerto por los indios gorrones en venganza por todos los atropellos cometidos contra los indígenas y al parecer se lo comieron asado al carbón. ( no al cabrón)Porque los indios tenían la creencia que la carme de los hombres valientes  era  pan para los dioses, y al capital  Miguel Muñoz se le puede acusar de toda clase de crueldades , pero no se le puede negar la valentía.


Jairoache  abril 2015

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