jueves, 27 de febrero de 2020

Enanismo

Mia tia-madrina, tenía una empleada a su servicio que sufría enanismo, pienso que por una falla congénita, porque las hermanas de "la enana" (con todo respeto) padecían del mismo mal, hasta el punto que su hermanito menor, se había inventado un juego que consistía en pasar corriendo por debajo de las mesas de carnicería, ubicadas en la plaza los domingos de mercado.
Estas personas desarrollan otros sentidos, muy buen oido, impresionante olfato y por lo regular son bastante inteligentes.                         Bueno, lo que quería contarles, es que estando de avanzada  edad y muy enferma, mi tío consideró prudente, mandarle hacer una ataúd a su medida y el ebanista que era otro primo Londoño, resolvió pintarlo de blanco con florecitas de colores, dadas las proporciones tan cortas, increíblemente el blanco  féretro se vendió 7 veces para sepultura de niños, antes que la dueña falleciera.                                 Todos fuimos muchas veces invitados al sueño, repitiendo el nombre de los siete enanos de Blanca Nieves, muy alegres y traviesos, los imaginábamos trepando por las cortinas o   cargando  baldes de agua, mientras "gruñón" protestaba por cada cosa.   En la historia figuran muchas personas con enanismo muy reconocidas, algunos consejeros romanos y egipcios, los enanitos toreros son un grupo colombiano que practica tauromaquia, el recordado Herve Villechaize, que anunciaba la llegada del avión en la " isla de la fantasía.                               Varios artistas del cine y el teatro.  El rey de los francos Pipino III, llamado  " Pipino el breve" que solo media 1.37 metros, fue el primero de la dinastía carolingia, antes merovingios y después Francos, situados en la actual Francia y fue padre  de Carlo  Magno, supuestamente herederos de Sarah, hija de María Magdalena.                                  El colombiano más bajito de la historia, se llama Edward Niño, mide  68 centímetros y pesa 8 kilos, su bebida preferida es "Sprite" y debe empinarse sobre la silla para alcanzar el pitillo que tiene entre la botella de gaseosa.                  Saludos jairoache.


El hospital de mi pueblo

El hospital de mi pueblo ya no se llama Hospital de San Vicente. Los montenegrimos decidimos cambiarle el nombre desde el 16 de febrero de 2.017 "En Homenaje al Doctor Roberto Quintero Villa" un médico que primero aprendió a servirle
a la comunidad y después se graduó como cirujano.
"El médico de mi pueblo sabe de sudor
y caminatas bajo un gran sol
Sabe de dolor y de impotencia
De necesidades y dolencias.

El médico de mi pueblo no te cobra la cuenta
no se vende por monedas
Siempre lleva un pañuelo
para darte cuando lloras
pues con lágrimas de amor él hace su mejor labor.

El médico de mi pueblo es grande en nobleza
cura solo con palabras, con hermosas miradas
cura solo con caricias y con grandes sonrisas!

Ese médico de mi pueblo, es de todos lo pueblos! de todos los lugares!
es del pobre y es del rico, tan humano el médico de mi pueblo
que es capaz de curar hasta a su enemigo
de darle la mano y brindarle abrigo!

Es un médico de amor
al pueblo, al pobre y a su profesión
es más que un médico es casi un ángel
guardián y protector.

El médico que es médico
aunque sin especialización
puede llegar a ser un gran Doctor
con escuchar al pueblo pobre con su alma y corazón.

Gracias a los MÉDICOS DE LOS PUEBLOS! a esos que estan en todos lados!
a los que van a donde sea, a los que llegan como puedan y como sea por la gente pobre, por la gente rica, por los que estan en grandes necesidades después de grandes desastres naturales. Gracias infinitas.


jovita


En Cali, existe una leyenda urbana, la de Jovita, la Reina Infinita, les voy a contar su historia:
Compartido por cesar Augusto Londoño Maya

*¿Quién era Jovita?*

Realmente se llamaba Jovina Becerra Feijoo, aunque su papá nunca le dio el apellido y por eso solo llevaba el de su madre, Joaquina. Jovita nació en Palmira el 6 de junio de 1910, en la vereda El Bolo-Hizal, y llegó a Cali en la década de los 30. Ella llega a esta ciudad a vivir a casa de la comadre de una amiga de su madre, en el barrio Granada.

Como ella vivía también con sus cuatro hermanas, empieza a trabajar en casas de familia haciendo el aseo y lavando ropa hasta que un día, mientras se hacía un programa de radio en vivo en la Plaza de Caycedo de la emisora Radio Higueronia, en 1937, ella participa cantando. El programa invitaba a personas del común a cantar y, si lo hacían mal, les interrumpían con una grabación de unos perros ladrando.

Jovita lo hizo mal y le pusieron el audio de los perros, pero ella siguió cantando a pesar de eso, lo cual le causó mucha gracia a los locutores que le dijeron que la coronaban reina de la simpatía. Allí empezó todo...

Jovita empezó a hacerse popular, en la Plaza de Caycedo empezaron a distinguirla y ella también empezó a tomarse las calles para cantar, para desfilar como una reina y casi que para actuar.

La gente sencillamente se enamoró de ella, porque veían que era una personalidad arrolladora, carismática, locuaz, que no le tenía miedo al ridículo pero por sobre todo eso, hubo un rasgo muy particular que sirvió para acrecentar su popularidad y fue su civismo. Fue buena ciudadana.

Cuando Jovita es proclamada como reina de la simpatía -eso realmente fue como un piropo del locutor porque le pareció un personaje muy gracioso y no fue ningún reinado-, ella se independiza y se va a vivir al barrio San Antonio. Ella, que de verdad se cree una reina y empieza a portarse como tal, empieza además a trabajar por los problemas de los barrios. Si veía un hueco en una calle o veía que el alumbrado público tenía problemas, se iba para la alcaldía a hablar con el alcalde, que le abría las puertas de su despacho y lograba que resolvieran los problemas.

Ese trabajo que ella hacía fue, en gran medida, lo que más cariño y popularidad le granjeó sobre todo en barrios como San Nicolás, La Merced, San Antonio, El Peñón, Granada, el Obrero, que ella se recorría todos los días, absolutamente todos los días.

Jovita, entonces, se cree que es verdaderamente una reina y la ciudad actúa también como si lo fuera...
Claro, eso es lo que resulta más interesante de todo esto. Jovita está convencida de ser la reina y entonces ella tomaba taxis o se subía a los buses y no pagaba, y los conductores no le cobraban. No pagaba porque era una reina, entonces no tenía por qué hacerlo. Y asimismo la invitaban a tomar a café, a almorzar, a comer.

Había una peluquería en el barrio El Peñón a la que ella iba a arreglarse el cabello y las uñas y que no le cobraba... La ciudad entera de verdad se portó como si ella fuera una reina. Y luego empieza a pasar lo que todos sabemos: a Jovita la llaman para hacer los saques de honor de los clásicos de fútbol, le dan un sitio especial en la Plaza de Toros, sale en las Ferias de Cali sobre el carro de bomberos, etc.

Sin duda fue un símbolo de la cultura popular. ¿Pero fue también querida por las clases altas?
Yo creo que sí, y lo creo por una razón: la ropa que ella usaba, así como su maquillaje y sus joyas, se las regalaban las señoras de las clases altas de la ciudad. Así que claro, las élites también la aceptaron como ícono así como también los artistas de la época.

Como se sabe, Fernell Franco la fotografió y de hecho le regaló unos afiches con su imagen que ella vendía y con lo que se ayudaba para sobrevivir. Su aceptación fue total en toda la sociedad caleña de la época, al punto de que en el año de 1968 es elegida Reina de los ingenieros mecánicos de Univalle, en un reinado en el que participaron muchachas estudiantes de esa carrera.

Florecita era su mejor amiga, casi de su misma edad a quien conoció en Cali. Fue Florecita quien la persuadió de que cantara en la emisora en la que empezó toda esta historia.

Florecita es su compañera de vida y al fallecer en el año de 1968, termina por afectar profundamente a Jovita.

 “Uno no sabe muy bien si la loca era Jovita o lo era la ciudad entera, que aceptó la locura de ella”.  O acaso no era locura, sino esa especie de idealismo romántico que suele ser la sal de la existencia. Habría que imaginarla a ella: mujer pobre, casi analfabeta, que recorre las calles de una ciudad con sus ropas de colores estruendosos, con sombreros de encajes y guantes hasta los codos en un calor que supera los 33 grados; ella que recorre la ciudad lanzando besos, repartiendo sonrisas.

Fue de ese modo. Durante unos 40 años Cali presenció la materialización de una forma de El Quijote: aquella mujer que llegó a la ciudad luego de nacer en Palmira en 1910 y haber sido abandonada por su padre, luego de trabajar en una empacadora de cigarros con menos de 15 años para ayudar a la madre y a las cuatro hermanas

El sueño de la mujer viviendo en pequeños cuartos de alquiler, sola, recibiendo los vestidos usados, recibiendo secretas caridades para poder comer y pagar el arriendo, cantando en la radio para risa de todos, cantando en las plazas de mercado para risa de todos, llegando hasta la oficina del alcalde de turno y recibiendo al presidente de turno y al gobernador que no podían hacer otra cosa que aceptar su presencia y su locura. Aquel sueño que duró hasta el 15 de julio de 1970, hasta esa mañana en que en el pequeño cuarto de una casa del barrio El Hoyo, mientras se duchaba para luego vestirse con las sedas avejentadas que eran sus ropas, un infarto puso fin.

Actualmente una escultura engalana las calles de Cali, como homenaje a uno de los personajes más reconocidos del Cali Viejo. Se trata de Jovita Reina Infinita, una colorida obra de seis metros de altura ubicada en la nueva plazoleta del MIO (Calle 5 con Carrera 15) en honor a la popular Jovita Feijóo 
👋😁🎈

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Diluvio

Ayer llovió por mi casa después de muchos meses, en los cuales solo una brisa pasajera, hizo presencia sin poder alterar la ola de calor insoportable
de este verano.                      No estaba el cielo cubierto por la nube oscura, que acostumbramos ver cuando amenaza tempestad, era un día fresco, apenas batido por el suave viento que acaricia las hojas de los árboles, en silencio.            Las primeras gotas muy grandes, que hicieron asomarme para cerrar el cristal de la ventana.           Eran gotas saltonas, espaciadas en el tiempo y en la caida,  que poco a poco se fueron juntando al arreciar la lluvia, una con otra formaron una gran gota y una tercera la hicieron más grande, entonces pensé en un diluvio.                              Alguien estaba vaciando cántaros de agua allá en  lo más alto, desde luego la tierra seca agradecía, pero no la tomaba para saciar la sed, el arroyo no se lo permitía y rápidamente las calles se volvieron ríos y los ríos llenaron todos los espacios formando una  gran laguna.                         De pronto vi correr el agua calle arriba, no podía estar soñando, pero ocurría ante mis ojos, el     fuerte viento del norte había hecho el milagro empujando olas hacia lo alto.                           Los vehículos se detuvieron, las aves abandonaron su vuelo, solo quedo el agua, dueña de la calle, de los prados y del cielo.                              Dicen los libros que durante el diluvio universal llovió cuarenta días y cuarenta noches, la tierra conocida se cubrió toda, los sumerios, primera civilización,  solo ocupaban las orillas planas del Tigris y el Eufrates hasta la costa  del
Golfo Pérsico, que llamaron Mesopotamia (tierra entre dos rios) donde la inundación era posible y entonces uno se pregunta, porque los incas que habitaban las cumbres de Los Andes, registran en su historia un diluvio, que cubrió la tierra?
De donde vino toda el agua y a donde fue?
Fue una inundación mundial o solamente local?                             Nacieron otras especies de animales, después del diluvio?  
Tal vez nunca lo sabremos.  Saludos jairoache.
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Carta al niño que fui

Querido"corcho" ya no puedo escribirte en el papel del cuaderno de rayas, he perdido la habilidad de la escritura cursiva, me salgo fácilmente de las líneas y las letras se pegan de tal manera que no se pueden leer.                                          Así que recurro a este método electrónico para contarte mis cuitas, es como una cajita que se volvió una extensión de la mano, la cargamos todo el tiempo y dormimos con ella, se llama celular, el mío se apellida IPhone. hoy vi pasar trepado en el platón de una volqueta, a un obrero, supongo que con ínfulas de ingeniero, con un casco de corcho, de los mismos que el doctor Vasquez de Federacafe, dejó una vez abandonado en la tarde en un taburete y tú te lo pusiste quedando cubierta tu cabeza tus ojos y tu nariz.
Recuerdo que tuviste la oportunidad de jugar a la "gallina ciega" por lo menos una hora, dando trompicones , mientras el agrónomo pasaba revista a los cafetales, eso me trajo una vívida remembranza de la infancia que compartimos juntos en un solo yo.                 Estuve el fin de semana en la finca del cuñado y me contaron que allí debajo de la cama se había trasladado el "coco" al que yo todavía  le tengo miedo, ya te podrás imaginar la tragedia para salir a orinar a media noche y ese día hubo corte de energía, ya, no regresé más a la cama, me quedé dormido en un sofá acompañado de Sultán,el perro, que me vigiló toda la noche en la oscuridad de la sala.; El también le tiene miedo.
Te cuento que también fracasé en la idea que teníamos de estudiar para ser marineros y conocer mundo, queríamos ir al África, navegar por el río Congo, a  conocer  a "chita" la orangutana amiga de Tarzan y pasar una tarde jugando con "Boy" colgados de los bejucos de ese inmenso árbol donde viven.                          Te acuerdas de "pimo" la trigueñita de ojos de almendra que vivía al otro lado de la quebrada y que invitábamos a pescar  viringos con la mano,  en la sequia del ariete? , nunca volví a saber de ella, qué pena, y nos habíamos jurado amor eterno y casarnos cuando estuviéramos grandes para vivir al lado de un río de verdad.
También perdí, pero hace poco tiempo, el congolo ojo de venado, que te regaló un día de "los novios", lo conserve muchos años, me gustaba calentarlo contra el pantalón para quemar las hormigas y a los amigos.
Si hubiese sabido el futuro de los escarabajos  verdes lo hubiéramos cuidado para que  tuviera una familia numerosa, hoy valen oro, porque enterrarían los miles de bollos qué hay en este mundo, nos habríamos hecho ricos, pero se te antojó amarrarle un hilo con una boletita que decía: el que lea este aviso es pendejo" voló y no regresó nunca.
Te estaré agradecido toda la vida por esos  preciosos momentos que vivimos sin preocuparnos por nada, papá se encargaba de las preocupaciones y de nuestra seguridad, mamá de las arepas colgadas en una canasta a una viga de la cocina y nosotros junto con mi hermano Juan, de robárnoslas para comer con aguacate o panela en el monte.
De verdad, te quiero.


Casa de Manuela Saenz

En jr. Nueva del poso, en la esquina de la calle Ramón Castilla, hay una casa que amenaza ruina, sostenida por seis varas delgadas de madera que hacen la función de columnas en el andén,  delante de dos ventanas y una puerta, paredes oscuras con recuadros blancos guardando  las ventanas, adobes de tierra cruda, donde han brotado las semillas, que guardan la historia que solo ellos conocen, techo de paja y total abandono, es la casa más famosa de Paita, el segundo puerto del Perú. (1856)
En 1831, su nueva huesped y propietaria, la llenó  de flores, encaló y le dio una nueva vida, sentada en una silla mecedora se balanceaba, observando el mar,
 y sus quimeras, dedicada a los bordados y a cantar canciones de su tiempo  a pesar de que la nostalgia era su compañera.                      Otras épocas gloriosas había vivido, escribiendo con actos valerosos  páginas libertarias.             La razón de su lucha y coraje, había fallecido hacía pocos días en la quinta de San Pedro Alejandrino en la ciudad colombiana de Santa Marta, lejos de su grata compañia                                         Manuela Saenz, deportada de Colombia, por el delito de defender con su vida al libertador, de todos los enemigos españoles y colombianos, por amor, por la libertad, por su fe, la llevó al exilio lejos de su patria.
La descripción de la casa es solamente una memoria, porque el 23 de noviembre de 1856, día en que Manuelita falleció a los 58 años , su casa y todas las reliquias que contenía dentro, fueron  incineradas, por las llamas que los habitantes de Paita en su temor a la peste de difteria prendieron para borrar los vestigios de la enfermedad, con lo cual también se borro la historia de esta valiente mujer, que había dedicado sus últimos años a escribir  sus memorias.
Pero Manuelita vive en el corazón de lo piuranos, provincia  donde está la ciudad que le dio abrigo durante su larga soledad.
Enterrada en una fosa común, sin que hasta la fecha se haya hallado su sepulcro, hizo el milagro político de su muerte, en Quito, Bogota, Caracas y hasta en la misma Paita, se exponen lápidas que afirman sin ninguna vergüenza: "Acá yacen las cenizas de la Libertadora del Libertador.           Saludos jairoache.
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Miguel Angel

En la ramada que servía de pesebrera, además de las herramientas se guardaban los enseres que se usan para los trabajos de campo, pero también había recostado a la pared, un banco de carpintería bastante largo y alto, para que la menudencia de muchachos no alcanzará a usarlas para jugar.
Garlopas, cepillos, escoplos, prensas, serruchos y seguetas. Un nivel incrustado en la escuadra, tres o cuatro destornilladores, martillos y la hachuela, eran la tentación a nuestros ojos , bajo la vigilancia del tío Miguel Ángel, a quien el día no le alcanzaba para cantar viejas canciones de moda en su tiempo. Un poco sordo de nacimiento y ciego de un ojo, en una pelea de amores, era capaz de transformar un pedazo de palo en un avión, con ruedas, todos tuvimos un trompo, una carreta, hasta un balón de madera. Pero su oficio
no era fabricar juguetes para los sobrinos, que cada día aparecían nuevos, contando los hijos de los vecinos, que aprendieron a llamarlo tío, por razones obvias.            Mi padre había sembrado 15 años atrás algunos árboles de nogal, que fueron creciendo y pasando a ser excelentes sitios para que las torcazas construyeran sus nidos, pero llego el día de talarlos para usarlos como madera para los muebles, con un valor sentimental agregado. Todavía tengo una cama sencilla hecha por el tío y cada que la miro, me trae su recuerdo. Era una cajita de música, capaz de hilvanar varias canciones en una sola melodía, empezaba con" senderito de amor", en la segunda estrofa le metía" el amor  del jibarito y terminaba con " la última noche" entonces así se escuchaba con su voz sedosa bien entonada" un amor que se me fue, otro amor que me olvido, por el mundo yo voy penando, despierta borinqueñita de mi vida, escucha la canción de nuestro amor que vengo lleno de sueños y de ilusiones, porque la última noche que soñé contigo, alce la cobija y te toque el ombligo"
Saludos jairo.